SALUDA DEL VICARIO PARROQUIAL

VICARIO PARROQUIAL
VICARIO PARROQUIAL

La fe: admiración para Dios, necesidad para el hombre

La virtud que el Señor más alaba es la fe; la fe es lo más digno de admiración para Dios, la actitud más elogiada con su palabra en el Evangelio, fundamento de todas las demás virtudes. Si es verdad, que no es la más alta, puesto que el amor la supera; sí es la más importante. La fe, quizá por ser la más escasa, es lo que siempre recibe su aprobación y alabanza.

Durante estos días de verano, el calendario vuelve a recordarnos, con alegría, que nada hay más importante para nosotros que esta fe en Nuestro Señor. Nuestra Parroquia y el pueblo entero de San Sebastián de los Reyes, se visten de fiesta en honor al Santísimo Cristo de los Remedios. Por ello, estos días son también una llamada para preguntarnos y revisar cómo está nuestra fe. Examinarme de cómo estoy de fe, poder parar el ajetreo y venirme un rato largo ante Cristo en la iglesia y descubrir cómo me mira Dios, cómo ve mi vida: si es con agrado o no, si esa mirada, exigente y enamorada, me llena de de fortaleza y de esperanza a pesar de mis pecados, de mis dificultades, de mis mediocridades y bajezas.

Si no tenemos fe, no tenemos amor, y el amor verdadero es vivir con la capacidad de asombrar a Dios y recibir este don con humildad.

Pero, ¿qué es la fe? La fe es aquello que inspira toda acción nuestra. Lo que quita la máscara del mundo y nos muestra a Dios en todo lo que hacemos, lo que nos descubre que todo lo que vivimos y realizamos fuera del agrado de Dios es una mentira. La fe es la actitud que hace  que quede despojada nuestra vida de su careta falsa y nos la muestra verdadera, donde todo tiene sentido cuando todas las cosas se dirigen a Él y en Él empiezan. La fe que hace desaparecer todos los miedos, toda la inquietud, que nos hace ofrecer los pesares con una luz distinta, y nos ayuda a caminar por la vida con paz y serenidad, con alegría profunda. Vamos a pedirle al Cristo de los Remedios que aumente nuestra fe para tener esto. Que sea Él el que gobierne mi vida.

Para ello, Dios, necesita un lugar donde habitar en nosotros. Acoger el don de la fe supone compromiso, entrega, e inmensa gratitud. La fe es habitar en Dios, lo que supone que nosotros somos habitáculo para Él. Pero ¡cuántas veces somos “cuchitril” para Dios! La RAE define “cuchitril” como espacio estrecho y desaseado. Es bueno pararse a pensar y a rezar en estos días, y meditar si reservamos para Dios ese espacio en nuestro corazón y en nuestra vida, si nuestra fe se abre a los horizontes de Dios.

Vamos a pedirle al Señor que en estas fiestas 2016, en este año Santo de la Misericordia, nos ayude en este camino; nos conceda el don de la fe, la virtud que Él gusta elogiar, y abra nuestro corazón para descubrir el sentido verdadero de su Cruz. Esta cruz que adoramos en la imagen bendita del Cristo de los Remedios, esta Cruz  y este Cristo que recorre las calles de nuestro pueblo. Vamos a estar al pie de su Cruz, con Él, muchos ratos durante estos días y todos los días del año, porque estar a sus pies madura nuestra fe y nuestro amor. Y vamos a hacerlo de la mano de la Virgen María, porque la cruz no es aquello que te sale mal, te inoportuna; no es lo que te incomoda o te hace sufrir. La Cruz verdadera es todo aquello que te puede acercar a Cristo y, como dice el papa Francisco, la Cruz es “donde nos damos cuenta de lo inmerecidamente amados que somos por Cristo Crucificado”.

Feliz día 28, día del Cristo, a todos y felices 365 días del año, con Cristo, a todos.

Don Emilio Sierra García.  Vicario Parroquial S.S. Mártir

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